Episodio 1: HABÍA UNA VEZ UNA NOCHE
Al llegar a la estación de tren, una nena de 11 años me dijo que estaba sola y perdida y si la podía ayudar a regresar a su casa. Dudé y le respondi: mira lo mejor sería que vayamos a la comisaría.
-No, con la policía no quisera que me dejes. Mi papá era policía y una noche mato a mamá. Dijo muy serena la niña.
- OK. Ya resignado y comprobando que efectivamente tengo un imán para los líos, me hice cargo de resolver la cuestión.
- Dónde vivís? Adonde te llevo?
- VIvo en plaza constitución, duermo en un refugio debajo del andén.
La respuesta de la niña me obligaba a involucrarme de otro modo con la situación, no podría hacer el trámite de dejarla en la puerta de su casa y marchar a mi reunión de amigos tal como era mi propósito inicial cuando salí de casa.
Ante lo que estaba ocurriendo le mando un mensaje a uno de mis mejores amigos el cual tiene auto y trabaja en el Estado para ver si podríamos llevar a la niña hasta algún centro de contención social o algo así. Pero tenía el teléfono apagado.
Mando entonces un mensaje al grupo avisando que estoy algo demorado. No tenía caso que les contara lo que estaba ocurriendo con la niña, los grupos de amigos de wasap no están para eso y lo cierto que ni la niña ni yo estábamos en ese momento para humoradas desagradables y o malasinterpretaciones machistas.
Así que arranqué y fui.
Subimos en ituzaingo, eran las 22hs. Miraba la ventanilla y pensaba rápido. No puedo dejar a esta niña durmiendo en esta noche fría de martes e irme como si nada a tomar y hablar boludeces con un par de cincuentones como si nada.
Llamo a mi ex que trabaja de médica y tampoco atiende. Es lógico la última vez que la llame fue porque sentía una opresión en el pecho que pensé me estaba dando un paro y en medio del dolor no va que la llamo, ella vive cerca de casa y vino volando, un poco por mi y otro poco porque es médica, pero cuando llegó yo ya había eructado lo suficiente y entonces se trataba solo de gases.
Ya estábamos por flores cuando la niña me dice.
- Sabes que yo te conozco a vos, no?
- Joder! una niña con poderes.
-Vos no sos el tipo que pasa vendiendo bolsos por once?
-No, nada que ver.
- Ah, para para yo te tengo, dice la niña. Vos no sos el viejito que le da de comer a las palomas en la plaza?
- No no. Estas confundida yo no vendo bolsos ni soy viejo. Trabajo en un kiosco.
-Eso eso. En un kiosco? En castelar? En uno que se llama El Heavy? No?
Si. Evidentemente la niña me tenía registrado, cuestión que comenzó a inquietarme.
¿Y hace unos años te operaron de un oído?
Cuando dijo eso me quedé helado.
Fue en ese momento que recibo el llamado de mi amigo el que trabaja en el Estado. Yo.estaba en shock, quien demonios es esta niña?
- Me llamaste, disculpa es que estaba discutiendo con Sole, viste que nos estamos separando y viste como es ella y bla, bla.
Lo cortó rápido y le digo que ya sé como es Sole, todos sabemos como es Sole, pero no te llame para eso. Separate de esa chiflada de una vez y presta mucha atención a lo que te voy a decir.
Bajo un poco la voz para que la niña no oiga. Mientras mi amigo reclamaba que le hable más alto y más claro.
- Presta atención por favor y cállate amigo y escúchame.... lo dije en un tono que algunos pasajeros se dieron vuelta y la niña se sonrió de mi torpeza.
Cuando estaba por contar en la situación que me encontraba no va que se me muere el celular.
Joder! Me puteó en mil idiomas. Nunca cargo el maldito celular de noche y por ley cuánto más necesitemos algo menos disponible estará.
Así que me olvido de mi amigo estatal y pienso más rápido aun en como decirle a esta niña que no la voy a llevar a su supuesto hogar de chica de la calle abandonada, pero tampoco puede decirle que se venga a dormir a casa ya que eso podría traerme infinidad de problemas legales.
Obvie su pregunta sobre mi pasado clínico hice como que no la hubiera escuchado.
La noche del martes se estaba complicando y lejos de ser ese momento de distensión y de cervezas y charlas al pedo se estaba convirtiendo en una película de suspenso.
Para el asombro de la niña y el mío un ruido ensordecedor se apodera del tren, las luces titilan hasta que se apagan por completo, algunos pasajeros gritan pero la imagen que vemos por las ventanillas nos dejan a todos estupefactos. Sobre la Avenida Rivadavia un avión de pasajeros cae envuelto en una bola de fuego destruyendo todo cuanto a su alrededor, abrazo a la niña para protegerla y es entonces cuando saco mi cabeza por la ventanilla y miro el.cielo. Quedo pasmado, observo un desfile circular de naves luminiscentes disparando rayos para todos lados.
Algo no está bien.
Me hubiese gustado enfrentar lo desconocido con mis amigos, gracias a ellos soy lo que soy y estimo algo de lo que son tiene que ver conmigo. Pero no siempre las cosas salen como las planificamos.
Yo iba a tomar unos tragos, reírme y conversar de música, política, economía, futbol, mujeres y contarles que estaba por vender el kiosco, pero ahora estoy afrontando una invasión alienígena con una niña que espero.tenga superpoderes o estaremos todos muy al horno. Mis amigos también, los que se juntan en el oeste y los que viven en españa, cuba, San Martín de los andes o Japón.

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