Episodio 2: LA SANTA NIÑA
-Y? Qué te dijo?
- Estaba algo nervioso y me pareció que arriba de un tren.
- Pero qué te dijo?
- Lo que me dicen siempre ustedes, que me separe de Sole.
- No te puede decir eso, es un hijo de puta...pero... tiene razón.
Y el resto explota en una carcajada.
La cena de amigos se trata de un ritual tribal que en Argentina se práctica cantidad, y que a todas luces tiene características machistas y peronistas, como no podría ser de otro modo en un país futbolero que hace culto de la manada, los asados multitudinarios, las familias bien constituidas y la amistad en modo las telenovelas de los 80tas como Clave de Sol.
Lo que ocurrió en la casa en la que me esperaban a cenar lo saben solo los que allí estaban. Lo que sucedió inmediatamente después que se cortó la llamada con mi amigo "El Estatal" fue el mismisimo caos infernal desatándose al unísono en casi todo el planeta. La invasión fue una pieza de relojería que no nos dio tiempo en aquellos primeros días a ningún tipo de defensa.
Los celulares dejaron de funcionar, las ciudades quedaron sin suministro eléctrico y no había forma de saber nada sobre la vida de los otros.
Salvo que tuvieras a mano un arma tan poderosa como una niña de la calle de 11 años.
- Tenés amigos vos? Le pregunté a la niña.
- No, ¿para qué?
La respuesta me sorprendió, una niña no debería dar ese tipo de respuestas.
- Para divertirte, los amigos están para divertirte.
- Sé divertirme sola, no me hacen falta.
Con el paso del tiempo he comprobado como la vida se encarga de nublarle la sonrisa a más de uno. Pero esta niña es demasiado pequeña para pensar así. Lo que importa no son los años son los abrazos. Y esta niña lleva encima como 100 años de soledad y mucha noche. Demasiada noche.
Hoy se cumplen 3 semanas de la invasión. Del fatídico momento en que todo el tránsito aéreo global cayó como mosca al mismo instante provocando infinidad de catástrofes.
Los trenes descarrilaron y la muerte con su gris amargo se fue adueñando de todo.
Siempre el que pega primero pega dos veces, es una ley del boxeo que aplica para la guerra, y el factor sorpresa es determinante a la hora de encarar cualquier acción. La invasión extraterrestre tomó a la humanidad toda por la espalda, no hubo satélite ni radar, ni nada que al menos diera un minuto para prepararnos. Esa primer noche fue un desastre. Y al quedar incomunicados fuimos más vulnerables. Cada cual está cuidando de su culo.
La niña y yo llevamos estos primeros días metidos en el túnel de la estación San José de Flores del subterráneo de la ciudad de Buenos Aires.
- La mitad de tus amigos no sobrevivió al ataque, de tu familia murió tu madre, el resto está malherido. De los clientes del kiosco solo queda vivo un viejo llamado Berardo. Tu novia está bien.
La niña cada noche antes de dormirse me pasa el parte de sus visiones.
Saber que hay sobrevivientes es una esperanza que alimenta el espíritu más allá del dolor por las pérdidas.
La niña tiene superpoderes. Lo que me hace suponer que si hay muchos niños de la calle con esta condición sobrenatural no todo está perdido.
Las causas que se desvanecen en el aire son las que se abandonan y se muy bien que ante un enemigo poderoso y regador de muerte lo peor que podríamos hacer es darnos por vencidos antes de tiempo.
Mañana decidimos con la niña salir de la estación a explorar que está sucediendo arriba. Ella ha dicho que hay zonas un tanto más seguras para asomar el hocico y no me queda otra que confiar en lo que esta niña vaya diciéndome.

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